domingo, 22 de agosto de 2010

CÓMO DRAMATIZAR POESÍA?

¿CÒMO DRAMATIZAR POESÌA?

En este tiempo dominado por artefactos tecnològicos diversos y la revoluciòn de las tecnologìas de la informaciòn y la comunicaciòn, es urgente recuperar y conservar nuestra MEMORIA.

Què mejor que aprendernos un poema, dramatizarlo y presentarlo en el escenario de un salòn de clases. Es una vivencia inolvidable. Para hacer el ejercicio y no morir en el intento, recuerde:

* Repàselo hasta que lo recite sin ayuda, con pronunciaciòn perfecta, vocalizando las palabras lo mejor posible.
* El tono de la voz adecuado al escenario; (modulaciòn de la voz, segùn el sentimiento que quiera expresar y la amplitud del auditorio).

* Ayùdese con el cuerpo: gestos de la cara,movimientos de brazos y cuerpo, para persuadir al pùblico.

* Su dramatizaciòn hàgala en tres momentos: saludo y presentaciòn del trabajo artìstico; exposiciòn del poema y final agradeciendo la atenciòn prestada.

TRUQUITOS: al salir frente al pùblico limìtese a presentar su trabajo, sereno, tranquilo y seguro de lo que va hacer. (No permita que el miedo, natural en nosotros, lo domine. El aplauso que recibirà serà su mejor recompensa y habrà vencido su propio miedo. Ahora verà el mundo diferente y darà un paso hacia el èxito como declamador. ¡Adelante!

TÁCTICA Y ESTRATEGIA
(Mario Benedetti)


 Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


jueves, 12 de agosto de 2010

EL OTRO LOBO

Han pasado muchos años, desde que me satanizaron; pero llegó el momento para que los niños viejos reconstruyan mi imagen.

Vagué mucho tiempo por el bosque solo y hambriento, sin hallar solidaridad; me refugié en la casa de la abuelita de la tal caperuza; ella me brindó calor de hogar. Muy pronto fuimos el uno para el otro

Pero no hay dicha completa: tenía que aparecer la caperuza, con la vianda de siempre. Llegó una mañanita y llenó de cuentos a la abuelita: que yo era agresivo, que era tan glotón que me comía los niños, que encarnaba todos los antivalores.

Fui el primer desplazado por ejercer la ley del amor. Ellas quedaron solas y yo seguí vagando por el mundo. Pero por fin la humanidad comprendió que el lobo no es como lo pintan.